Hay cosas que me gustan grandemente de esta ciudad, para algunas de ellas quizás deba decir incluso "de Canadá", como lo es por ejemplo la presencia policial. Citando a
JC Marge, tengo que afirmar que es cierto lo de "no los ves, ¡pero están!".
Creo que este vecino lo aprendió por las malas, cuando descendía la colina muy por encima de la velocidad permitida:

Pero como nada es perfecto, también hay cosas que me gustan menos, como la mugre que se acumula entre la nieve, y cuando ésta empieza a derretirse ¡aparece cada cosa! Lo mínimo, las piedrecillas que tiran los tractores-palas de nieve para quebrar el hielo y despejar la calzada, que a veces queda cubriendo el cesped de los jardines. Lo máximo, escobas, ropas, zapatos viejos, basura y hasta bicicletas y muebles de verano que nadie tomó la precaución de poner a resguardo!

Otras cosas a veces me gustan y a veces no, como por ejemplo las colinas de la ciudad. Son espectaculares para mirar la ciudad desde arriba, para tomar fotos panorámicas como muchas de las que
publiqué en otoño, también les encanta a los niños para hacer
glissades con los trineos. Pero son un peligro para caminar cuando hay hielo (imagínense qué porrazo!! uno puede terminar varios metros más abajo con el orgullo herido y algo más!), como en estos días en que la temperatura oscila por encima y por debajo de 0ºC, porque el agua del deshielo se vuelve a congelar y el resultado ya se los mostré hace unos días
aquí. También es difícil subir con el auto en días de tempestad, cuando hay mucha nieve todavía, porque incluso con las famosas cubiertas o gomas de invierno el auto patina, se resbala y se pueden producir golpes o choques de diversa consideración.
Las fotos de abajo les dan una idea de la diferencia de altura entre una calle y otra (centro arriba: la foto de la calle Candiac la tomé desde la calle Portland, bastante más baja en ese punto), e incluso entre un edificio y el vecino (como se ve en la del extremo superior derecho) y entre una casa y la calle (las 3 de abajo):

Lo que nunca dejará de gustarme es la variedad y belleza de los paisajes tanto naturales como urbanos de esta región. Sea invierno, primavera, verano u otoño, siempre me fascinan.
Centro de la ciudad visto desde el estacionamiento del pabellon 3 del CEGEP
En especial los atardeceres...
Centre ville desde el puente de la rue Terril

Río St. François (comenzando a deshelarse) desde el inicio del puente de la rue Terril
Mont Bellevue desde el cruce de las calles Portland y Wilson
Calles Portland y Candiac en el cruce escolar, al fondo: edificio "Villa del Sol" y adyacentes