... y reinventarse en Sherbrooke

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jueves, 25 de diciembre de 2008

Navidad pluralista

No fue una Navidad Paraguaya sino multicultural y multiconfesional tambien. Familias de paraguayos, colombianos y serbios (sí!) festejamos juntos la Navidad como una sola y gran familia en casa de Marlio y Martha, super buenos anfitriones que nos hicieron sentir como en casa.
¿Comunicación? ¡Fácil! Espanglishés!! (mezcolanza de español+inglés+francés) Lo bueno es que la alegría no tiene idiomas, y la amistad y el respeto tampoco, así que el ambiente fue bien cordial y muy agradable.
¿El menú? algo de cada quien, lo mismo que las bebidas.
¿La música? por turnos, algo colombiano, algo paraguayo, algo serbio, algo internacional desde rock de los 70's hasta metal. Claro, a la medianoche los consabidos saludos, buenos deseos y canto de villancicos: desde "Navidad de Flor de Coco" a "Mi burrito sabanero" pasando por "Noche de Paz", "Jingle Bells" y todas las que nos sabíamos.
Pero para bailar el veredicto fue unánime: música latina.
Merengue, salsa, cumbia, polka paraguaya, rock argentino y mexicano, en fin... larga lista que siguió hasta al amanecer y que no hace falta especificar, ya que sólo queríamos compartir con ustedes lo que fue el festejo de Nuestra Primera Navidad aqui en Canadá... y que no nos digan que aquí no se puede amanecer bailando!!! ;D
(click sobre la imagen para ampliarla)

miércoles, 24 de diciembre de 2008

La vendedora de fósforos

Que este cuento de Hans Christian Andersen nos recuerde que todos tenemos bendiciones por las cuales agradecer, mucho amor para compartir y que, aunque no siempre lo veamos, siempre hay alguien cerca nuestro que nos necesita.
¡¡FELIZ NAVIDAD!!


¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnudos.

Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.

La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy mísero aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía bullir las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.

Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!

Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.

Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico pesebre: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.

-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".

Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.

-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!

Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.

Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser acurrucado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.

-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.

Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.

- HANS CHRISTIAN ANDERSEN -

domingo, 21 de diciembre de 2008

Noël, Navidad en Sherbrooke.

Con estas imágenes del Desfile de Navidad o "Défilé Noël 2008", les deseamos a todos muy felices fiestas, una Navidad llena de AMOR y DICHA, y que el Niño Jesús les bendiga siempre (click para agrandar).

¡FELIZ NAVIDAD!

Este video lo encontré en internet, nosotros aparecemos un breve instante en el segundo 13 del mismo, se ve claramente a Anahí y a Annia, Andrea, Vic y yo estamos casi de espaldas, mirando a la calle (http://videos.autocity.com/video/iLyROoafJMho.html).

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Más de nuestro primer Diciembre en Sherbrooke

Le debía a Ale Marge el mostrarles las luces celestes de su casa, que por ser bien luminosas y de luz clara me gustan mucho más que las azules que he visto en varias casas. Cada vez que las veo me recuerdan también el color albiceleste de su bandera patria, ya que ellos son una familia de argentinos y están orgullosos de serlo.
Me parece muy bien que uno no olvide las raíces, veo a muchos migrantes "integrarse" o "camuflarse" con el consumismo canadiense, pero darle un toque mayor o menor de nuestra tierra natal a la nueva vida no está mal, al contrario!. Es muy bueno cultivar en nuestros hijos el amor a ambos países: la patria de nacimiento y la que será la patria por elección. ¡Me resulta tan triste que haya gente que despotrique, reniegue y eche pestes contra el pais que lo vio nacer!

También dije que mostraría fotos de otras zonas de la ciudad, así que aquí vamos.
1. Marché de la Gare: convertido en mercado de arbolitos de navidad (sapin de Noël) de los que se cultivan, se cortan y se venden en estas fechas. También venden artesanías, adornos navideños y accesorios para el invierno. Lo que más nos gustó fue el ambiente de lo que en verano es la terraza y bar, pero que ahora tiene un caliente fuego con sillas alrededor que invita a sentarse a disfrutrar de la vista a pesar del frío. Lastimosamente algunas fotos están borrosas, pero para que se den una idea creo que sirven igual

2. El centro de la ciudad, lo que llaman el "vieux Sherbrooke", la calle Wellington y alrededores
3. Me falta pasearme más por la zona comercial de la calle King Oeste y por los arrondisements de Fleurimont y Mont Bellevue para tomar más fotos y seguir mostrándoles cómo se adorna en Sherbrooke lo que será nuestra primera Navidad Blanca y sin Flor de Coco...
Por lo pronto, las nenas disfrutan del montonazo de nieve que lleva caída y nosotros las acompañamos para luego disfrutar también de unos buenos platos calientes en alguno de los muchos pequeños y acogedores lugares que tiene Sherbrooke bien escondiditos, pero listos a compartir la calidez de los que nos atienden (generalmente los dueños de estos lugares familiares) y de sus excelentes productos. Sólo hay que decidirse a entrar en alguno y ¡a saborear!

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Diciembre comenzó

Y con él ¡nuestra primera temporada Navideña en Sherbrooke!
Iré mostrándoles por partes como se engalana la ciudad. Hoy comienzo con mi barrio: Jacques Cartier. (disculpen por lo borrosas de las fotos, aun no se como ajustar la cámara para que tome claramente cuando no hay suficiente luz, y el flash mata los colores de las lucecitas)
Hay casas en las que recién empiezan a colocar los adornos

Hay otras que están adornadas en exceso para mi gusto, pero como dice el refrán, sobre gustos no hay nada escrito y lo importante es celebrar!
Hay adornos que consumen electricidad (no tanta, supongo)
Otros algo más ahorrativos y seguro que divertidos al hacerlos
Los hay monocromáticos, con la típica luz blanco-amarillenta

O, menos típica, roja
O azul
Los hay policromáticos
Pequeñitos
Más grandes

Tradicionales
O simpáticos, como este oso polar cargando a Papá Noel y a un par de pingüinos en su lomo

Hay para todos los gustos, me parece.
Otro día les muestro cómo quedó el centro de la ciudad... y aun les debo las fotos del desfile de Navidad que fue el domingo último pasado.

Nos estamos viendo!

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