Pasamos un fin de semana largo espectacular, rodeado de amigos, en un ambiente alegre, divertido, sano y sobre todo muy paraguayo, claro, con la "familia paraguaya en Canadá" como dicen las criaturas cuando nos encontramos todos los nuevos "tíos, tías y primitos".
El clima, lluvioso al principio del viaje, mostró finalmente un sol precioso que acentuaba los colores otoñales a lo largo de la autorruta 10, especialmente en los montes Orford y Brome.
Nos reunimos a comer en el apartamento de una amiga muy querida, con un grupo pequeño de compatriotas, compartiendo los deliciosos platos que cada familia había preparado.
Los grupos aglutinados según las diversas edades e intereses de conversación, atestamos el apartamento en cada rincón! El frío otoñal del exterior ni siquiera se recordaba.
Además de la compañía, las anécdotas, las bromas, las risas y la música, hasta hubo baile folklórico de unas buenas polkas paraguayas e incluso de purahéi jahe'o! con la participación de adultos y niños.
Lo mejor es que todos compartimos algo más que las costumbres, la nacionalidad y la experiencia de ser inmigrantes: compartimos la amistad , el tener mucho de qué agradecer en nuestras vidas y, sobre todo, el HACERLO!



3 comentarios:
wow!!! que divertido se ve!!!
veo que disfrutaron al maximo!
(no sabia de las virtudes dancisticas del compadre che!) bien ahi!
Me encanta ver lo bien que lo pasaron. Que lindo es que aún a la distancia puedan seguir conservando aquellas cosas de su pais de origen.
La verdad es que lo pasamos super bien! Y si, cuando de polka se trata, alli si que le nace lo bailonguero a Vic! jajaja
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