Encontré esta composición de un chico de 8° grado de primaria, me sorprendió y me gustó, así que la transcribo para que ustedes también la disfruten:
La definición de ser paraguayo
Sebastián Chaves
Octavo grado

Mucha gente dice que el Paraguay es un país demasiado corrupto y que está en mal estado. El paraguayo también es conocido por ser de los que arman “líos” en otros países. Mucha gente de otros países como en Argentina y Uruguay habla mal de los paraguayos porque son los que dan mal nombre a los del Río de la Plata. Lo que no reconoce mucha de esa gente es que el paraguayo que sale fuera de su país trabaja duro, genera muchos ingresos, que luego envía a sus parientes aquí, y termina teniendo el éxito que su propio país le negó. Creo que la única razón por la cual el paraguayo es tan discriminado en otros países es porque ha logrado salir adelante a costa de la seguridad laboral de otros.
Ser un paraguayo es ser único y diferente al resto. Tenemos un sinfín de particularidades que nos hacen “paraguayos”. Desde la forma de pensar, a qué hacer en una situación de emergencia, la música que nos gusta, nuestra particular forma de hablar entremezclando nuestro idioma nativo con un castellano mal hablado, la forma de vestirnos, y hasta el temperamento estoico, templado, sutilmente pasivo, pero guardando por dentro dolor y furia contenida. El paraguayo pues, es definido y diferenciado de otros por esto y mucho más. Muchos parecen no comprendernos, y lo que es más interesante aun, no nos parece importar que los extranjeros nos entiendan. Parecemos contentarnos con nuestro “anonimato” cultural, económico, social y político.
A este fenómeno debemos agregar los genuinos problemas que sufre nuestro golpeado país. El paraguay está considerado uno de los países más corruptos de Latinoamérica. Pero el problema no es del pueblo, ni es indicativo de cómo somos. Es de su gobierno, y de unos cuantos que no les importa la patria. La gente común trabaja con todas sus fuerzas y apenas le alcanza para mantenerle a su familia. Hay mucha gente que dice que conoce al pueblo y de cómo su gente piensa y vive. Pero no somos capaces de ponernos tan siquiera un día en sus zapatos. Con una débil economía y un sueldo miserable, hacen maravillas para llegar a fin de mes. Mucha gente ni sabe lo que la gente pobre sufre cada día. Ni le sobra para los materiales de colegio de su hijo.
Por lo tanto, un verdadero paraguayo es el que sufre problemas económicos, sociales y familiares, pero que tiene el coraje de mantenerse a flote, salir adelante, y hacerlo todo con una gracia única. Así son los verdaderos paraguayos y los que hacen que nuestro país sea bueno. Sostengo que esta clase de paraguayos son “el pulmón” de la patria. Sin ellos, ¿quién se encargaría de los duros trabajos en los supermercados, colegios? ¿Quiénes serían los chóferes de ómnibus, las empleadas domésticas, los jardineros, los albañiles? Sin ellos el Paraguay no sería nada. Se hundiría cada vez más hasta llegar a su fin.
Los de la “alta sociedad” tienen una mente discriminadora porque piensan que son ellos los que mueven el país. Ellos han de mover un sector importante de la economía, pero ellos no son los que hacen casas o construyen sus propias empresas. Pagan a otros para que lo hagan. Mi punto es que los que tienen mucho dinero, por más adinerados que sean, no podrían sobrevivir sin el aporte de la gente abnegada del pueblo.
El paraguayo tiene que cambiar su forma de pensar y actuar. Para salir adelante debemos crecer en nuestra autoestima colectiva, y dedicarnos más a construir la nación, y menos a destruir a nuestra propia gente.