... y reinventarse en Sherbrooke

martes, 8 de septiembre de 2009

Setiembre

Setiembre ha sido siempre un mes bonito.
En el hemisferio sur significa el inicio de la Primavera, que en mi bella Asunción se traduce por una superpoblación de árboles de lapacho y jacarandás florecidos. Siempre me fascinaron los grandes lapachos amarillos (aprendí que en Venezuela los llaman Araguaney), como éste que fotografié frente a la universidad donde trabajaba durante la última primavera que pasamos allí antes de venir a Canadá.Claro que también me gustan los lapachos blancos, los lilas y los rosados como éste.

Este en cambio es un jacarandá.Y éste, un chivato.
Todos estos árboles tienen en común su rol en el embellecimiento primaveral de mi Asunción natal. Y cuando estábamos por venir, yo pensaba que me sería muy triste no ver más los vivos colores de sus flores alegrando mis setiembres. Tanto, que una amiga me regaló unas bellas telas pintadas al óleo con paisajes típicos donde se ven también lapachos, uno amarillo y uno rosado.

Pero la vida nos quita para darnos más.
Así que justo en el mismo mes en que más disfrutaba de los árboles floridos, Canadá y sus arces nos regalan unos colores otoñales tan intensos que no tienen nada que envidiar a mis añorados lapachos. Y eso que cuando tomé las fotos esta siesta, estaba nublado, pero bajo el sol lucen muchísimo más! Ya se los mostraré...
(disculpen, varias fotos están desenfocadas por tomarlas desde el vehículo en movimiento)




Las laderas del Mont Bellevue recién empiezan a mostrar las oleadas de tonos rojizos, amarillos o naranjas, casi disimuladas entre tanto verde.Ya el año pasado les mostraba una belleza hecha para compartir
Este año, no sólo me han llamado la atención las hojas, que apenas empiezan a colorearse, sino la cantidad de frutas y bayas de todo tamaño y color. Éstas por ejemplo, crecen en uno de los jardines del CEGEP.

Manzanas, cerezas, frambuesas, moras y quien sabe los nombres de todas las otras frutitas que se ven colgando de los árboles y arbustos, que atraen insectos aun más coloridos: abejas, avispas rojas, verdes, amarillas, avispones enormes y negros...
Que aquí es otoño y allá primavera? Sí, ya sé. Pero el otoño es aun temporada de homenajear la vida: plantas y animales se preparan para el invierno cargando sus reservas de alimentos y gozando de la luz solar.
Al fin y al cabo, nosotros hacemos lo mismo, no?
(Dedicado a Inés, quien me ha regalado unas fotos preciosas de la primavera asuncena de ESTE año. GRACIAS!!!♥)

2 comentarios:

Gus dijo...

Que bonito, qué hermosas formas, los colores rojos fuertes, la línea negra... ese es un auto!!!

Irmi dijo...

Sí, Gus. El Mustang es el único Ford que yo SUEÑO con tener algún día (por eso lo inclui en la foto!). Rojo o amarillo oro, sin raya negra, y descapotable con la capota (ella sí) negra.
Claro que si alguien me ofrece de regalo un Miata o un BMW de características estéticas similares, lo acepto! jajajaja
Saludos

Nos estamos viendo!

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