... y reinventarse en Sherbrooke

viernes, 14 de diciembre de 2007

La "Contingencia!"

Un amigo y futuro migrante a Québec nos ha escrito un correo electrónico ayer, preguntando qué ocurre en Canadá cuando se corta la electricidad en invierno.
Yo había visto en el Discovery Channel un documental sobre una gran tormenta que afectó a Montréal hace unos años, dejándola sin electricidad por varios días. Pero no sé si la situación al respecto ha mejorado, preparándose para las contingencias como esa, o qué tipo de precauciones se toman en otras ciudades, supongo que deben tener preparadas algunas estrategias a implementar en casos así.
Buscando información al respecto, encontré este testimonio de Ana María Seifert publicado el martes 13 de enero de 1998, muy ilustrativo acerca de aquella tormenta. Pero me gustaría saber cómo se organizan, cómo reaccionan en circunstancias.
Aquí va el testimonio de Ana (haciendo click sobre la imagen encontrarán la página de Discovery Channel al respecto):

"Hola amigos,

Les escribo desde Montreal, donde hace una semana vivimos una situación que
nada tiene que desear a las novelas fantásticas. Tuvimos un raro cambio
climático, normalmente en Montreal en estos meses hacen entre -10 y -15
centígrados. La semana pasada empezó con temperaturas por encima de cero.
Llovió el lunes y el martes empezó la hecatombe. Al caer la lluvia sobre
superficies frías, se congela inmediatamente y forma una capa de hielo, lo
que llamamos el VERGLAS (algo así como vidrio helado). No habría problema
si esa capa de hielo no se formara sobre los cables eléctricos y sobre las
ramas de los árboles, cargándolos con toneladas de agua. Nadie imagina
cómo pesa el hielo!!!

Ya el martes pasado, ciertos barrios de la ribera sud del San Lorenzo
tuvieron que ser evacuados. Las calles más hermosas por sus viejos árboles
se transformaron en trampas. Para evitar que las tuberías de agua
revienten se tuvo que vaciarlas. Los habitantes quedaron fuera de sus
hogares. Eran en ese momento unos cuantos miles. El miércoles, la
situación empeoró y los pilones de acero que sostienen los cables de alta
tensión se doblaron como palitos y se caían arrastrando los postes más
pequeños que iban cayendo como fichas de dominó. Ayer contaban que en una
línea cayeron así más de 60 postes en serie. Como los postes no avisan
para donde caen, las rutas quedaron bloqueadas y el riesgo de electrocución
era grande. Evidentemente muchos hogares iban quedando sin electricidad en
un país donde dependemos tanto de ella para sobrevivir. Ya nos habíamos
olvidado de lo que se debe hacer sin ella. Así el jueves, a pesar de los
grandes esfuerzos de la compañía, la situación empeoró, el viernes el metro
se paralizó por completo en la ciudad y se empezó a hablar de cerrar el
centro de la ciudad. De a poco se fueron organizando refugios
improvisados, la gente podía aguantar hasta 48 horas sin calefacción pero a
partir de allí las casas se ponían demasiado heladas. El viernes había mas
de un millón de personas fuera de sus hogares, todos como gitanos paseando
de una casa a otra a medida que daban electricidad a unos y se cortaba
donde otros.

En estos días Montreal ofrecía una visión dantesca, sobre todo en la noche,
las calles estaban como un espejo, como bloques de hielo y los árboles
crujían al menor golpe de viento y cuando menos te esperabas caían ramas a
tierra o se partían en dos. En la oscuridad de la noche, la nieve helada
daba una luminosidad azulada que hacía que en plena noche parecía el
atardecer, las explosiones de los transformadores y los chispazos de los
hilos eléctricos completaban el cuadro.

Las Universidades cerraron sus puertas a partir del jueves y aún no se sabe
si mañana se abrirán. Las escuelas cerraron para habilitarse como centros
para recibir gente cuya casa estaba muy fría. Los centros de compra
ampliaron sus horas de apertura para permitir que la gente pudiera
calentarse. En mi barrio, se quebraron muchos árboles, varias calles, están
cerradas a la circulación de vehículos y peatones por el peligro que se
caigan los hermosos árboles que la bordean.

Algunos días hubo además un granizo finito que con un viento fuerte,
penetra como agujas en la cara. El espectáculo es fantasmagórico, los
árboles como cortados por la mitad, los vehículos enterrados en el hielo,
la gente tratando de sacarlos con cinceles y martillos, los transformadores
eléctricos chispeando y los cables sacudiéndose por encima de nuestras
cabezas. El viernes cuando llegué a casa me dió mucho susto pasar por
debajo del árbol de la entrada, amenazaba con caerse a cada rato.
Felizmente vivo en una cooperativa con gente que conozco de hace muchos
años y nos organizamos para cocinar en el sótano con una cocinilla de
camping y hacer olla común. Como nos dieron luz por momentos, pudimos
quedarnos en casa contrariamente a la mayor parte de la gente que tuvo que
irse a cualquier lado donde hubiera electricidad. El palacio de congresos,
los hoteles, todo lo que se pudo se habilitó para que la gente venga a
dormir. Entre el sábado y el domingo en la noche fue lo más duro, nos
habían dado luz y se cortó a eso de las ocho, luego nos volvieron a dar a
las once, pero a los minutos el transformador que está detrás de la casa
explotó. Casi nos morimos de susto, así que quedamos sin luz por 30 horas
y afuera hacían menos 20, la casa estaba ya helada y yo me aprestaba a
acordarme de mis tiempos altiplánicos cuando mi padre se plantaba en media
cordillera.

Hoy les escribo del centro de la ciudad que está vacío, porque la compañia
de electricidad ha pedido que se cierre por el peligro del hielo que se
desprende de los edificios. Así que las grandes tiendas han cerrado, la U
y las escuelas tambien porque muchas de ellas sirven de centro para dormir.
Ya hoy están volviendo a dar luz normalmente, pero queda mucha gente que
tendra que esperar varias semanas más. Por lo menos ya no se deteriora la
situación, los días anteriores reparaban algo y zas! volvía a saltar.

la reflexión que me hago es que a pesar de todos los avances tecnológicos
el ser humano queda frágil frente a la fuerza de la naturaleza, es
imposible domarla y controlarla. No sé si pueden imaginarse lo que se
siente cuando en una ciudad tan organizada como esta, de pronto todo queda
immobilizado y se vuelve a las preocupaciones de base, como están nuestros
seres queridos? tienen qué comer? no se están helando? cómo hago para
llegar a ayudarlos?. Qué lejos de la bolsa de valores, que habitualmente
pareciera ser la única reina de todo!

Lo malo evidentemente, el rol del estado. Se imaginan que ayer declararon
que la prioridad era limpiar el centro de la ciudad para que la economía
pudiera volver a funcionar? Y que está pasando con los miles de gente que
aún quedan en los centros? enfermos? Cómo es posible que hubieran faltado
tantas cosas? se imaginan que faltaron frazadas en una ciudad donde hay
frazadas por miles en las tiendas!, qué le costaba al gobierno pedir la
colaboración de las cadenas comerciales?. Todavía hoy, no hay suficientes
generadoras de electricidad y cuando hay una enorme aglomeración de gente y
bebés en pañales, es una catástrofe no poder tener algo para limpiar a los
enanitos. O no tener cuando menos un cafecito caliente en medio de la
helada.
Un saludo amigos

Ana María"


2 comentarios:

Los Marge dijo...

Sí, leí sobre el tema, fue un suceso muy catastrofico sobre todo desde el punto de vista económico.
Nosotros pasamos un día 13 horas sin luz y como lo cuento aquí:http://losmargeencanada.blogspot.com/2005/09/se-vino-el-apagon-y-no-somos-nada.html
no fue nada fácil!
Ahora no tengo hogar en la nueva casa pero...hay una amiga que sí lo tiene si pasan dos dias y se me enfría la casa, me voy a su casa!
Cuestión práctica (e interesada parece) hacete amiga de alguien que tenga hogar, jijiji!
Si no, habrá que sacar del remise (cuartito donde se guardan las cosas)la parrilla de carbón y la de camping a propano.

ricardo dijo...

Esta catastrofe es algo que espero que no se vuelva a repetir. Al menos aqui en la ciudad de Quebec, dudo mucho que suceda este invierno porque las temperaturas estan siendo muy por debajo de cero. Ya cayeron 40 cms y este domingo se esperan 40 cms mas.

Sin saber que escribirias sobre esto, hoy pensaba que haria en el caso de una catastrofe como estas. Yo particularmente, creo que me meto en el auto y empiezo a dar la vuelta a la manzana. O me voy a otra ciudad en tren o en auto por unos 5 dias.

Como me dijo una persona una vez : "al frio no hay con que darle, y al hielo, menos que menos".

Saludos y gracias por la participacion en mi blog. ;)

Nos estamos viendo!

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