... y reinventarse en Sherbrooke

jueves, 30 de agosto de 2007

Buena esa!

Estamos todos muy felices aquí sabiendo que nuestro buen amigo ha llegado sin contratiempos, sano y salvo a Montreal.
Y no deja de sorprenderme que haya conseguido su NAS en el increíble lapso de ¡45 minutos!
Es algo a lo que deberé acostumbrarme por lo que veo, a que no hay que "aceitar" nada para que se movilicen los recursos a los que se tienen derecho por ley... ¡Y hasta puede conseguirse un documento en la misma tarde!
Así da gusto...

miércoles, 29 de agosto de 2007

¿Alcanzará el tiempo?

Ahora que viajó nuestro amigo, nos paramos a pensar en todo lo que nos queda aun por hacer:
  • Escanear las fotos de los álbumes viejos. Ahhh! - suspiro- éramos tan chúlina (tan tiernos) cuando chicos! (Evidente que este bebé no soy yo, jajaja).
  • Revisar y elegir las ropas que llevaremos (especialmente las de las criaturas, es que ¡crecen taaan rápido!),
  • Preparar las documentaciones legales referentes a los estudios y que no nos habían sido solicitadas durante el proceso de migraciones (malla curricular, programas de las carreras seguidas, certificaciones, etc.),
  • Comprar ZAPATOS, ZAPATOS Y ZAPATOS (especialmente de verano y de mujer), porque nos dijeron que son caros y feos allá,
  • Comprar ropas de las que acá son buenas y baratas, especialmente de tejidos típicos como el aó po'í y encaje ju... de esas ninguna cantidad es suficiente,
  • Comprar carpetas, mantelería y cosas por elestilo en nuestro bello encaje típico, el ñandutí,
  • Elegir artículos de artesanía que no se rompan durante el viaje y que nos sirvan para sentirnos un poco más en casa
  • Tomar fotos de los lugares y personas que más vamos a extrañar...¡Qué dificil elegir!
La lista es interminable, así que estamos ahora en proceso de decidir cuáles son prioritarias.
Siguiendo el consejo de una compatriota muy requete buena gente (¡¡Cariños, Elsi!!) que vive en Montreal desde hace casi dos años, hoy fuimos a encargar la confección de pantalones en tela impermeable y polar con relleno de guata, para las niñas. No tuvimos ningún problema, la señora nos sonrió y dijo "¡ah, para la nieve!". Espero que sean suficiente protección para mis tesoros, al menos para los primeros días.
También hicimos un "tour" a la universidad, a algunas roperías económicas, y a algunos sitios donde nos gusta comer.
En fin, estoy segura de que, hagamos lo que hagamos, siempre quedará algo que debimos o quisimos hacer y no hicimos, pero lo que importa es que podamos hacer todo lo posible en lo poco de tiempo que queda y que a la vez parece interminable frente a las ganas de salir de una vez de aquí.

domingo, 26 de agosto de 2007

Un cisne vuela...

Un cisne del grupo vuela en 48 horas más. Tereré se nos adelanta y vuela a Montreal.
Amigo, que te vaya todo excelente, nos vemos en pocos meses si Dios quiere, para volver a juntar la bandada.
Amigos y compatriotas que lo esperan, un abrazo también para ustedes. La familia se les agranda a ustedes ahora.
Tiempito atrás estábamos hablando de la idea de una organización de compatriotas, pero sin decidir aún qué tipo de organización: cooperativa, social, otras.
Aún no conozco las leyes al respecto en Canadá o en Québec, pero pienso que debe servir de ayuda a los nuevos migrantes, tanto en el ámbito social, emocional y quizás hasta en el económico, las posibilidades son limitadas sólo por la ley.
En pocos meses nos reuniremos todos allá, esperemos fortalecer los lazos tanto como para sentirnos realmente una nueva familia, como para poder concretar un sueño que sirva de ayuda a otros que comienzan a soñar con volar.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Morir un poco, renacer de a poco...

Paseando entre blogs de diversos orígenes, es frecuente ver fotografías, imágenes que pueden tener significado o evocaciones diferentes para quien lo "posteó" (si vale el término) que para quien lee o contempla la imagen.
Personalmente, resulta en un tipo de evasión que me transporta por diferentes tonalidades de sensaciones y pensamientos, desde el relax suave y adormilado de un paisaje de montañas nubosas y coníferas reflejadas en un prístino lago, hasta una taquicárdica sensación de guerrera recién despertada por una marcha de protesta ciudadana, pasando por filosófica, contemplativa y miles de matices más.
Luego vuelvo a la realidad y no puedo menos que recordar las imágenes ante ciertos eventos diarios de la vida.
Es así que en estos días estuve viendo en un blog la clásica imagen de la hoja de arce seca y caída sobre las calmas aguas de un lago. Luego otra imagen de follajes con rojos fulgurantes de variadas graduaciones, fuego otoñal decorando un paisaje arbolado.
Entonces me dije: el migrar ¿no es ser un poco como la hoja de arce?
Caer seca, estrujada, agotada, dando los últimos colores y sustancias antes de desaparecer bajo la impotencia de no poder luchar contra el inexorable paso del riguroso invierno de la corrupción y desmedida ambición generalizadas, pero resurgir en la primavera de la esperanza, creciendo lenta y nuevamente con la savia rejuvenecida que heredarán las generaciones siguientes.
Morir un poco, sólo un poco, sólo la parte más desgastada, más desesperanzada, más triste y acogotada.
Morir a las viejas costumbres de aguantarse la rabia ante los abusos de poder, de tragar en seco y apretar el bolso ante el susto de un joven caminando a pasos raudos atrás nuestro, morir a todo aquello que también quiero que muera en mí (eso me hizo sentir bien y suspirar profundamente).
Y luego renacer de a poco, conociendo y adaptándose a las costumbres y usos, a los festivales, a la música, al clima, al permanecer activo aunque el frío congele hasta los pensamientos, acostumbrarse a confiar un poco más (aunque no demasiado, nunca se sabe...).
Pero ocurre también que migrar es morir un poco más: dejar de luchar, capitular las banderas, abandonar el barco dejando abordo gente querida aún dispuesta a luchar a sabiendas que llevan las de perder, dejar los frutos del esfuerzo que pusimos día tras día de nuestra vida y llevar consigo el resultado de una educación profesional conseguida a costa del esfuerzo propio y de otros: familia y coterráneos que tributan honestamente al estado con la esperanza de recibir el beneficio del servicio de recursos humanos capacitados y de calidad, gente toda que si pudiera, si tuviera los medios económicos con los que cuento gracias a mi profesión, quizás también se iría. O quizás no. Quizás se quedaría igual a luchar para que, aunque sea después de 5 generaciones, se alcance el cambio real, no de discurso sino de actitud y de acciones en todos los niveles de la vida civil.
Hoy mi conciencia me está matando, me grita, me tortura. Escucho "Canto de mi selva" en versión de la Sinfónica y me asaltan los deseos de llorar.
Hoy estoy un paso más cerca de migrar. Enviamos los exámenes médicos y siento que estoy muriendo un poco...
¡Querida Patria mía, perdóname!. Ya he hecho mi elección... y elegí irme.

sábado, 18 de agosto de 2007

El temor quebequense y los dinosaurios

En estos últimos días he estado leyendo mucha información en blogs, tanto de latinoamericanos como de quebequenses (gracias por la corrección, Gus Comas! y por la información, lo mismo va para Arturo), que tratan de "Reasonable Accommodation" (Acomodamiento Razonable) y el supuesto avance de la derecha xenófoba en la política quebequense. La verdad es que es una situación preocupante para mí, como para muchos migrantes o interesados en serlo.
En diversos blogs quebequenses y en los comentarios que dejan sus lectores he podido atisbar algo de las diversas opiniones de la sociedad que deberá darnos la bienvenida al llegar.
Si bien es conocida por la mayoría la necesidad de migrantes para mantener la economía y evitar el decrecimiento poblacional, es también un hecho que las migraciones son vistas con recelo e incluso con temor. Los quebequenses desconfían de los inmigrantes, temen que su cultura, su lengua, sus constumbre, lo que los hace sentirse diferentes en el gran país canadiense e incluso lo que los lleva a desear fervientemente su independencia / separación, sea opacado, ahogado o consumido por las nuevas generaciones que serán cada vez menos de descendientes de quebequenses y cada vez más de descendientes de inmigrantes.
En verdad, creo que tienen razón al pedir que los migrantes se adapten a sus costumbres, pero por otra es evidente que cuando uno migra no deja en su tierra todo el caudal de conocimientos, afectos, expresiones, vivencias, etc., etc., etc... No, uno migra con "todo el paquete incluido" y eso tiene un valor agregado: la multiculturalidad que aportan los migrantes a Québec.
Mi humilde opinión es que deberían valorar más lo que aportan los migrantes a la provincia, que ya por algo los necesita, y temer menos al cambio, a la evolución...
Si hace miles de años no hubiera caído el asteroide gigante en lo que (gracias a ese evento) es hoy el golfo de México, los dinosaurios aún vivirían y no hubieran evolucionado los pequeños mamíferos hasta producir al ser humano...
¿Cómo podría evolucionar Québec gracias a la decisión de su población de décadas pasadas de no tener más hijos (= el asteroide) si no fuera por los migrantes (= pequeños mamíferos)? Es cierto que su mundo tendrá un gran cambio (= el golfo), al igual que su población… Pero depende de ellos mismos el adecuarse a los cambios de su propio mundo para no desaparecer como los dinosaurios, no de los pequeños mamíferos migrantes que se adaptan como pueden a lo que venga, todo con tal de sobrevivir lo mejor posible.
Y valga la comparación también para el esfuerzo que significa la adaptación…

¡HE DICHO!

lunes, 13 de agosto de 2007

Lista no tan lista...



Hoy estaba conversando con unos compañeros de trabajo y uno preguntó: "¿Qué tal los preparativos? ¿ya terminaste de preparar todo lo que querés llevar?"
Me dejó pensando en las listas que suelo leer en otros blogs, listas como "cosas que traje y me arrepentí, cosas que no traje y necesité, cosas que traje y no me arrepiento"... cosas cosas por el estilo.
Realmente la única lista que hicimos hasta ahora es la de las cosas que pensamos o estamos en proceso de vender: electrodomésticos, el auto, un inmueble, vajillería, muebles, etc.
No listé (ni deseo hacerlo) las cosas que no llevaré, ni las que me dolerá regalar o vender, no, ¿para qué? Tampoco listé aun lo que voy a llevar además de la ropa, porque:
  • Medicamentos, tengo en la memoria lo que siempre llevo cuando viajo al exterior y/o por largo tiempo y es lo mismo que pienso llevar ahora, sólo que multiplicado por cinco
  • Fotos, sólo llevaré las viejas que logre escanear y las nuevas que son ya digitales y que almaceno en mi disco duro portatil.
  • Documentos, los tengo todos guardados en un porta documentos inmenso, lo llevaré completito.
  • Libros, ni loca, son un peso excesivo y por eso existen los e-books.
  • Elementos de cocina para los primeros días, de esos de plástico, mi equipo de pic-nic.
  • Bolsas de dormir, hasta tanto consiga camas para el departamento que alquilemos.
Bueno, no se me ocurre más, temo que vayamos con exceso de cosas inútiles, como preparados para la guerra, aunque siempre terminamos sintiendo la falta de lo único que ni pensamos en llevar.
La verdad es que no sé si esto de hacer una lista es de listas o de no tan listas... ¿qué opinan ustedes?

martes, 7 de agosto de 2007

POR FIN!

Hoy llegaron!!
La felicidad reemplaza a la desesperación que inundaba mis sueños con sus oleadas barrosas.
Esta mañana al levantarme me planté y dije: Que lleguen, que lleguen hoy...¡HOY VAN A LLEGAR!!
Y llegaron...
Aunque tengo una FE profunda y agradecida, no es mi intención discutir con nadie por qué o por obra de quien llegaron, no...
Sólo compartir la felicidad de que después de los laaaaaargooooos meses de espera (10 meses en total, los últimos cuatro desde que presentamos la solicitud ante la embajada canadiense), de insistentes mails con poca o ninguna respuesta, de llamadas al correo, al cartero, a la mismísima embajada en Buenos Aires, después de las angustias, de las agruras en el estómago, de las noches de pesadillas y de insomnio alternados, por fin... ¡LLEGARON las órdenes de exámenes médicos!!
Hoy mismo vamos al médico, acabo de hacer la cita. Y a esperar el fin del tramo final que nos separa de nuestra ansiada meta: ¡¡Volar!!

Nos estamos viendo!

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