... y reinventarse en Sherbrooke

domingo, 22 de julio de 2007

TRABAJO EN EQUIPO

No se si les pasa a todos, pero a veces siento ternura, a veces exasperación.... me refiero a mi hija adolescente de 12 años.
Me hace gracia verme reflejada en muchas de las cosas que hace, como eco de las que yo hiciera años atrás: creer que soy más astuta que mis padres, que ellos ya no están en lo que "pega", escuchar música que a ellos les molesta... y otras cosas por el estilo.
Pero me desespera pensar en que al llegar a Québec ella cumplirá 13 años, podrá quedarse en casa sin precisar niñera, y eso es lo que me preocupa.
Ella es muy joven, no mide aun la importancia de que cada uno tenga su rol, sus funciones de acuerdo a su edad, para el equilibrio familiar en el hogar. Sabe que al ir creciendo sus responsabilidades en el hogar aumentarán, lo sabe, pero no lo acaba de aceptar. Y yo sé que todo esto es parte de crecer, que es duro de aceptar, que para muchos sería maravilloso poder ser una criatura sin responsabilidades eternamente.
Sólo que la vida me exigió muy rápido aprender las mías. Y ahora lucho con la cara larga de mi hija, con sus expresiones de tirria, sus bufidos, sus ojos en blanco y brillantes, que aguantan las lágrimas de enojo cuando le llamo la atención por lo que debió hacer y no hizo.
Espero que ella comprenda pronto que si aquí es importante aprender a desempeñarse para poder luego aplicarlo en la vida adulta, allá lo será aun más porque no estará la abuela que hace lo que ella dejó de hacer o la primita que la ayuda para terminar más rápido.
Espero que la lección que le deje todo este intríngulis etario sea que si aceptamos con responsabilidad la tarea que nos corresponde y la hacemos con rapidez y de la mejor manera, la consecuencia es que aprendemos a trabajar en el equipo que constituye la sociedad misma y a hacer frente a la vida con la plenitud de nuestras facultades personales, morales y espirituales... Amén!!!

3 comentarios:

Marcos dijo...

Irmina:
Me llego tu direccion gracias a la invitacion de Laura. Que lindos escritos y que facil haces que uno se identifique con lo que estas pasando.
Llevo con mi familia casi dos anhos en Canada; ocho meses en Winnipeg y poco mas de un anho en Victoria BC, o sea que aun no terminamos de desempacar. Hemos pasado casi lo mismo que vos, tenemos dos hijos, una de 20 anhos y otro de 17; y solemos decir que 22 anhos de casados mas la vida y recuerdos de dos adolecentes los metimos en ocho maletas y a empezar de vuelta se ha dicho.
Nosotros, los adultos, siempre nos consideramos los fuertes, valientes y capaces de soportar todo, pero te juro que la fortaleza que tienen los chicos es envidiable; siempre me imagino como me sentiria yo el primer dia de clases en un aula con 20 y tantos desconocidos que se conocen entre ellos, que hablan un idioma que a mi no me ensenharon y de cosas que yo no se, te juro que no se como lo hacen pero lo superan en forma sorprendente, muchas veces pense como todos los demas: que para los chicos es facil, que ellos se adaptan rapido, etc, etc, hoy me doy cuenta que estuve errado: ELLOS SON VALIENTES y te aconsejo que confies en su valentia eso sera tu sosten cuando de repente flaquees.
La experiencia de cada inmigrante es distinta, todo dependera del espiritu con que vengas y por mas que el genero humano sea nomada por naturaleza, siempre es mas facil desempenharse en el medio donde uno se crio. Este es un pais lleno de oportunidades, seguridad, justicia social y casi todo lo que le falta o le quitaron a nuestro querido Paraguay.
Mis hijos, a quienes nunca les deje tomar un omnibus en Asuncion, hoy se manejan en omnibus y bicicletas tranquilamente, ambos trabajan los fines de semana y en verano, ambos superaron sus rendimientos en los estudios, o sea que aquello que dije que el principal motivo de mi venida era el futuro de ellos, se esta cumpliendo. Como te daras cuenta, nosotros ya vinimos bastantes entraditos en edad, yo ya le estoy poniendo ruleros a los 50, en Paraguay era propietario de una pequenha empresa y ahora soy un empleado principiante, pero no me arrepiento, suelo decir estoy de vacaciones y me pagan por alquilar mis conocimientos 8 horas al dia.
Puedo escribirte horas y lineas, y por mas que no lo haga con la pulcritud de tus expresiones y pensamientos, es algo que me encanta y si en algo puedo trasmitirte nuestras experiencias por estas latitudes, estoy a las ordenes.
Exitos, no te digo suerte pues eso es para quienes timbean, lo que estas haciendo no es aventura, es el porvenir de tus hijas.
Marcos

Rodolfo S. dijo...

Irmina; como dice Marcos: que fácil es identificarse con todo lo que decís. Legamos a Montréal hace casi tres años. Y, probablemente, pasamos muchas experiencias parecidas. Cuando somos más jóvenes somos mucho más "renovables" porque lo hacemos más rápidamente, casi sin pensar. Ahora ya lo hacemos más inteligentemente y, miranos, siguimos renovándonos; debemos hacerlo por la próxima generación. Tenemos una hija (13 recién cumplidos) y un hijo (11 a punto de cumplir 12), esto es para ellos, Dios nos dio la oportunidad de darles una mejor perspectiva y oportunidad a ellos. Y, creo que a nosotros tampoco nos irá a medias. Hay veces cuando la frustracón es grande me obligo a pensar que alguna vez yo también estuve ahí y que siguiendo el ejemplo de mis padres encontré la salida en ese laberinto de la adolescencia. Gracias por tus hermosas palabras; ayudan a continuar y saber que hay muchos compatriotas en esta bella tierra canadiense. Irmina, Marcos tienen una casa (mejor dicho apartamento) adonde llegar acá en Montréal. Mi correo electrónico rudyovelar@hotmail.com en caso que necesiten comunicarse conmigo. Un fuerte abrazo.

Rudy

Volar dijo...

Gracias a ambos, Marcos y Rudy, sus palabras realmente me emocionaron...
Sí, coincido con ustedes en que todo esto, lejos de ser una timba, es un plan para el presente y futuro de los hijos - e incluso para el nuestro quizás un poco también-.
Pero tiene el sabor de la aventura... Supongo que los mismos cosquilleos en la panza que sienten los chicos el primer día de clase, con gente desconocida que habla otro idioma, lo han sentido ustedes en las entrevistas laborales, el primer día del nuevo empleo, el dia de la llegada ante el oficial de migraciones en el aeropuerto... y sabe Dios cuántas veces más.
Desde ya les agradezco sus comentarios y ofrecimientos tan cálidos, me dan fuerzas para seguir...
Y, ¡¡por supuesto!!, cuenten con esta servidora como amiga también.
Hasta que nos conozcamos en persona, reciban un abrazo desde el corazoncito de América del Sur

Nos estamos viendo!

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